Decir adiós
Aunque sé que no tengo derecho a exigir, tal vez era solo una oportunidad más por vivir, una fotografía de mi utopía, una excusa para sonreír, una mentira más por creer o un ensayo para aprender a caer de pie, mi coraje claudicó, me encantaría seguir erguida pero se doblan mis rodillas y se inclina mi frente, mis párpados te alejan y prefiero callar las sensaciones que nos envuelven, deja de susurrar en mi oído palabras livianas para el viento, que fácil es decir adiós pero que complicado es saber que me alejo y no puedo mirar atrás, reconozco que no me quiero despedir, que me sobra cobardía y me faltan desafíos.
Tú me faltas, aunque la lección está aprendida, las condiciones sobrescritas y la plana completa, las luces relampaguean y se opaca mi sonrisa, que bien se siente fingir ante tus juicios con espadas en tu mirada.
Ante la invalidez de mis palabras y la debilidad de mi recuerdo, ante la simplicidad de mis gestos y la lujuria de cada beso, ante la insignificancia de mi rol y la pequeñez de mi mundo, intenta traspasar la barrera, mirar más allá, no te conformes con besos en la mejilla ni juegos de pupilas, ni papilas sedientas.

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